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El Incendio de Vertederos como Acto de Terrorismo en República Dominicana.

República Dominicana cuenta con más de 350 vertederos de basura a cielo abierto. Los mismos son el resultado de una visión ineficiente y retrograda del manejo de los residuos sólidos en este país. La ausencia de normas actuales y específicas que se ajusten a los parámetros modernos, la falta de concientización de la población, la ineficiencia de las autoridades municipales y del gobierno central en cuanto a la gestión de los residuos, hace que estos botaderos sean un verdadero dolor de cabeza; no solo por ser verdaderos focos de contaminación ambiental, sino también porque en innumerables ocasiones estos almacenes de plagas y desechos tóxicos han sido incendiados por desaprensivos.

Estos incendios son una verdadera emergencia ambiental y sanitaria, que provocan terror y un ramal de consecuencias a la salud de las personas. No es posible que estos incendios ocurran periódicamente y no haya consecuencias drásticas para quienes los provocan. Siendo el cambio climático uno de los principales riesgos que enfrenta la humanidad, y en el caso específico de nuestro país, siendo los recursos naturales y la sostenibilidad ambiental de vital importancia para el presente y futuro de nuestras generaciones, no deberían haber contemplaciones. Debería aprobarse una ley que dispusiera claramente lo siguiente:

Toda actuación o agresión premeditada, capaz de crear un impacto ambiental y ecológico significativo, de manera especial, aquella que conllevare el incendio de parques nacionales, reservas forestales, así como vertederos de basuras y/o rellenos sanitarios, será catalogada como un acto de terrorismo ambiental. En consecuencia, quienes sean encontrados culpables sufrirán la pena de 40 años de reclusión de conformidad con la pena máxima establecida en la ley No. 267-08 sobre Terrorismo, y crea el Comité Nacional Antiterrorista y la Dirección Nacional Antiterrorista.

Quienes cometen actos de esta naturaleza (como los cometidos en Duquesa y Rafey, donde la humareda y la contaminación se esparcían a decenas de kilómetros de distancia, poniendo en riesgo la salud de millones de dominicanos) son verdaderos antisociales que deben asumir los estragos de sus actos. Si el liderazgo político nacional, e internacional, los catalogara como verdaderos terroristas, no cabe duda que los criminales ambientales serían disuadidos de cometer los referidos atropellos ecológicos y se enviaría un mensaje, contundente y desde las mas altas esferas, de la importancia que tiene la preservación del medio ambiente para la salud y para nuestra existencia.